La Enseñanza

La Enseñanza

La escuela SANTOSHA YOGA  pertenece a la Asociación de Yoga SANATANA DHARMA, cuya sede reside en Zestoa, Gipuzkoa. Fue fundada en el año 1981 por Manuel Paz, Madhava, quien desde entonces ha formado a cientos de profesores que se dedican a la enseñanza del yoga en el territorio español.

Desde esta escuela se ofrece un espacio donde conocer y conectar con lo Esencial de las milenarias enseñanzas del Yoga. Para conocerlo es imprescindible cultivar la serenidad, la paz y el silencio mental. Realmente el viaje para llegar ahí es mirarnos, conocernos, conocer las capas de nuestro Ser, para percibir lo que somos en el profundo de nuestro corazón.

El verdadero Yoga es conocernos y conectar conscientemente con lo que somos.

Paddy Reid - 'Dinkar'

Evidentemente es un proceso continuo que uno va cultivando y desarrollando a lo largo de su vida, y parte de este proceso es crear equilibrio y salud en el cuerpo, paz y calma en nuestras emociones, y ecuanimidad y quietud mental. Las herramientas del Hatha Yoga sirven para ese trabajo: las asanas crean un cuerpo fuerte, estable, flexible y sano. Los pranayamas otorgan control, serenidad, energía equilibrada y presencia. La relajación es fundamental para el descanso profundo y la liberación de tensión que llevamos toda la vida acumulando y guardando en los músculos y tejidos del cuerpo.

El cuerpo es la puerta de entrada al Yoga, el vehículo que tenemos para experimentar la vida en toda su plenitud. A través del Yoga mantenemos la salud y la conexión interna. El asana ejecutado con sentido ordena, armoniza, revitaliza, y nos enseña a vivir con aceptación, aflojar patrones destructivos y ser nosotros mismos.

Pero la herramienta magistral del Yoga es la Meditación. Meditando nos vamos adentrando en nosotros, y con la práctica desarrollamos la capacidad de discriminar y conectar con esa parte esencial que somos.

Santosha

La palabra Santosha viene del idioma sánscrito y evoca la actitud equilibrada del contentamiento ante las circunstancias de la vida. Es el antídoto contra la angustia y la desesperanza.

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